Cinco pautas clave para rodar en verano

Muchas personas se adentran en el mundo de la bici en verano y, tanto si son tus primeras pedaladas como si ya tienes experiencia, conviene recordar algunos aspectos que hay que tener en cuenta.

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Cada vez son más las mujeres que se animan a acudir a las quedadas organizadas por las líderes del programa Women In Bike. 

Se dice que las bicis son para el verano y lo cierto es que se disfruta mucho más de los días largos, el buen tiempo y rodar sin prisa, sobre todo si estás de vacaciones. Nos encanta ese momento de preparar excursiones sin mirar el reloj. Pero tenemos algo en contra y es el excesivo calor en estas fechas en gran parte del territorio español. Por ello vamos a recordar algunos consejos para poder seguir disfrutando de la bici sin tener ningún percance por este motivo. 

Los peligros del calor son, principalmente, la deshidratación y el conocido como golpe de calor. 

Existen varios síntomas claros que evidencian la deshidratación que puedes llegar a sentir mientras vas en bici o a posteriori: boca seca, fatiga, mareos, náuseas, irritabilidad, orina muy oscura… 

De igual modo, resultan muy identificables los síntomas del golpe de calor: pulso acelerado, respiración rápida, náuseas y vómitos, piel caliente, cambios en el estado mental como confusión, agitación o balbuceo. 

Lo mejor para no llegar a padecerlos es poner en práctica algunos de los consejos que te damos aquí abajo. 

Busca las horas de menos calor

La rutina diaria nos hace muchas veces no poder elegir las horas a las que salir en bici. El calor nos deja en muchas ocasiones sin fuerza, por eso lo ideal sería que pudieras programar tus salidas temprano por la mañana antes de ir a trabajar, o a última hora de la tarde después de un merecido descanso. 

La temperatura suele ser más baja a esas horas, el cuerpo va a estar más descansado y lo va a agradecer. 

En ambas ocasiones vas a necesitar alguna prenda reflectante y luces para que se te vea mejor, ya que son horas de baja visibilidad.

Mantenerse bien hidratada

Beber agua ayuda a refrescar el cuerpo y a bajar la temperatura. Si no bebemos, el cuerpo gasta mucha más energía en refrigerarnos y nos hace tener sensación de mayor fatiga. 

El pulso sube, sube la temperatura corporal y podemos llegar a sufrir un peligroso golpe de calor. 

Además, hay que suministrar electrolitos que vamos a ir perdiendo durante la sudoración. No hacerlo puede llevar a que se produzcan calambres. Hay que beber aunque no sientas sed. 

Si planeas salir en una ruta donde puedes llegar a pasar mucho calor, debes hidratarte incluso en los días anteriores a la misma. 

Durante la ruta, lo ideal es llevar dos bidones, uno con agua fresca (hoy en día hay bidones tipo termo que mantienen mejor la temperatura) y otro con sales para ayudar a prevenir la deshidratación. 

Intenta elegir una ruta con fuentes de agua para refrescarse en ellas, pasos por pueblos con bares para que puedas reponer líquidos o simplemente poder parar a la sombra y bajar  la temperatura corporal. 

Lleva ropa adecuada

En verano vamos a preferir usar ropas más claras. La ropa de colores claros refleja la mayoría de las longitudes de onda visibles que, a su vez, absorben menos calor. Es por eso que si te vistes con ropas más oscuras parece que estás dentro de un horno. 

Hoy en día muchas marcas de ropa de ciclismo fabrican equipaciones teniendo en cuenta tejidos muy finos y transpirables para esta época del año. Este tipo de prendas evitan la incómoda sensación de ir empapados en sudor. En tema de calcetines hay tejidos tipo coolmax que mantendrán tus pies bien  ventilados. 

También vas a encontrar en el mercado un gran abanico de zapatillas con buena ventilación para evitar que se hinchen los pies.

En algunos países de mucho calor se usan prendas menos ceñidas al cuerpo y más ablusadas con el fin de que el aire que nos entra mientras rodamos nos vaya refrescando un poco al estilo nómadas del desierto y a la vez nos protege de los rayos solares cubriendo toda la piel. 

Aclimatarse al calor

Al igual que los alpinistas deben aclimatarse a la altura, las personas que montamos en bici debemos aclimatarnos al calor. Si has podido salir en primavera, seguro que vas notando cómo aguantas más en los días de calor. 

Si por el contrario, sólo puedes salir en verano, o vas de vacaciones a zonas más cálidas de las que estás acostumbrada, debes ir haciendo una adaptación a las altas temperaturas. 

Haz salidas cortas para ir preparando tu cuerpo. No es recomendable que de primeras hagas una ruta durante cinco horas bajo el sol. 

Usa protector solar

Esto debe ser una rutina diaria cuando salgas en la bici, no solo en verano.  Los rayos de sol afectan todo el año, aunque en verano los notamos más cercanos. Ponte crema en la cara antes de salir a la calle. 

También en el resto del cuerpo. Échate crema aprovechando las paradas para hidratarte y así no se te olvidará. No es algo muy común pero los problemas de piel también afectan a los ciclistas. 

No olvides ponerte las gafas para proteger tus ojos de las radiaciones ultravioletas, además de cualquier objeto que pueda saltar desde el asfalto a tu cara.

En resumen

Sal temprano, bebe mucha agua y tomas sales minerales. Planea una ruta con paradas en fuentes o que pase por zonas sombrías. Lleva gafas, ropa adecuada y, sobre todo, usa protector solar. 

 

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